martes, 30 de octubre de 2007

La cultura nacirema

Horace Miner, 1956


La cultura se caracteriza por poseer una economía de mercado altamente evolucionada que se ha desarrollado en un rico entorno natural. Si bien una buena parte del tiempo de los nacirema se dedica a actividades económicas, una gran parte de los frutos de tales trabajos y una considerable parte del día se destina a una actividad ritual. El centro de esa actividad es el cuerpo humano, cuya apariencia y salud resultan ser una preocupación crucial de las creencias de las gentes del tal cultura. Aunque la preocupación corporal no es, naturalmente, algo insólito, sus aspectos ceremoniales y las ideas relacionadas con ella la convierten en algo único.

La creencia fundamental, subyacente a la totalidad del sistema, parece ser que el cuerpo humano es repugnante y que su tendencia natural sería la de la debilidad y la enfermedad. Aprisionado por ese cuerpo, la única esperanza del ser humano es evitar la aparición de las mencionadas características mediante poderosas influencias rituales y ceremoniales. Cada vivienda cuenta con una o varias salas/santuarios dedicadas a ese propósito. Los individuos más poderosos de la sociedad gozan de varios altares en los recintos dedicados a la función de santuario.

Aunque cada familia dispone de al menos uno de tales santuarios, los rituales asociados con el lugar no constituyen ceremonias familiares; son, por el contrario, secretos, individuales y privados. Por lo general, los ritos sólo se discuten con los niños y niñas y sólo durante el período en que se inician a esos misterios. Pese a todo, pude establecer suficiente comunicación con los nativos como para poder inspeccionar tales santuarios y para que me describieran los rituales en cuestión.

El elemento fundamental del santuario es una caja o arcón adosada a la pared; en ella se guardan diversas pociones mágicas y hechizos sin los cuales los nativos serían incapaces de vivir. Tales preparados son suministrados por una variedad de especialistas prácticos. De entre ellos, los más poderosos son los hombres-medicina; su ayuda debe ser recompensada con importantes ofrendas. Sin embargo, los hombres-medicina no proporcionan directamente las pociones curativas a sus clientes, sino que deciden qué ingredientes deben contener y los escriben en un lenguaje antiguo y secreto. Tal lenguaje y los correspondientes escritos sólo pueden ser descifrados por los hombres-medicina y por sus herboristas; estos últimos son los encargados, tras la entrega de otro importante regalo, de proporcionar el hechizo preciso.

Tras haberlo utilizado, el hechizo no se tira, sino que se guarda en la caja de los hechizos situada en el santuario familiar. Habida cuenta de que los materiales mágicos en cuestión son específicos para ciertas enfermedades y puesto que las enfermedades reales o imaginarias de los nacirema son numerosas, la caja de los hechizos acostumbra a estar repleta hasta rebosar.

Los paquetes mágicos son tan abundantes que los naciremas suelen olvidar cuales eran sus usos y finalidades y temen usarlos nuevamente. Puesto que los nativos fueron muy imprecisos en este punto, lo único que podemos suponer es que el hecho de guardar todos los productos mágicos antiguos está relacionado con la creencia de que su presencia en la caja de los hechizos, protegerá de algún modo al adorador.



El texto está completo on-line, pero en ingles, pinchando
aquí

Las preguntas de la actividad fueron:
  • Quien es Horace Miner?
  • Por qué razón ha conocido a los nacirema?
  • Dónde viven y qué tipo de cultura son
  • En que se diferencian nuestra cultura y forma de vida y la suya
Ideas básicas desarrolladas después del debate

  • Los significados están insertos en marcos culturales

Puedes saber más sobre Horace Miner y los Nacirema en Wikipedia (de nuevo, en inglés)

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